¿Hay que ser creativo para vivir?

Nietzsche

Aquel que tiene un “porqué” para vivir se enfrenta a todos los “como”.

El Niño Pequeño

Una vez un niño pequeño fue a la escuela. Era un niño bien pequeño y era una escuela bien grande pero cuando el niño pequeño descubrió que podía entrar a su clase desde la puerta que daba al exterior, estuvo feliz y la escuela ya no parecía tan grande.

Una mañana, después de haber estado un tiempo en la escuela, la maestra dijo:

-Hoy vamos a hacer un dibujo.

-¡Qué bueno!- pensó el pequeño-. Le gustaba hacer dibujos. Podía hacerlos de todas clases: leones y tiburones, pollos y vacas, trenes y barcos; y sacó su caja de pinturas y empezó a dibujar.

Pero la maestra dijo:

-¡Esperen!, aún no es tiempo de empezar- y esperó a que todos estuvieran listos. Ahora- dijo la maestra-, vamos a dibujar flores.

-¡Qué bien! -pensó el pequeño- porque le encantaba hacer flores y empezó a hacer unas flores muy bellas con sus pinturas rosas, naranjas y azules.

Pero la maestra dijo:

-¡Esperen!, yo les enseñaré cómo-. Y era roja, con el tallo verde. Ahora- dijo la maestra-, ya pueden empezar.

El pequeño miró la flor que había hecho la maestra, luego vio la que él había pintado, le gustaba más la suya, mas no lo dijo. Sólo volteó la hoja e hizo una flor como la de la maestra. Era roja, con tallo verde.

Otro día, la maestra dijo: “Hoy vamos a hacer algo con arcilla”.

-¡Qué bien!, pensó el pequeño-, le gustaba la arcilla. Podía hacer toda clase de cosas con la arcilla: un mono, una fruta, un avión, un escarabajo… y muy emocionado empezó a estirar y revolver su bola de arcilla.

Pero la maestra dijo:

-¡Esperen, aún no es tiempo de empezar!- Y esperó a que todos estuvieran listos. Ahora- dijo la maestra- vamos a hacer un plato.

-¡Qué bien!, pensó el pequeño-. Le gustaba hacer platos y empezó a hacer algunos de todas formas y tamaños. Entonces la maestra dijo:”¡Esperen!, yo les enseñaré cómo”. Y les enseñó cómo hacer un solo plato hondo. Ahora-dijo- ya pueden empezar.

Y muy pronto, el pequeño aprendió a esperar y a ver y a hacer cosas iguales, y muy pronto no hacía cosas él solo.

Luego sucedió que el niño y su familia se mudaron a otra ciudad y el pequeño tuvo que ir a otra escuela. Esta escuela era más grande que la otra y no había puerta del exterior hacia su clase. Tenía que subir grandes escalones y caminar por un pasillo muy largo para llegar a su clase.

Y el primer día que estuvo allí, la maestra dijo: “Hoy vamos a hacer un dibujo”.

-¡Qué bien!-pensó el pequeño- y esperó a que la maestra le dijera qué hacer.

Pero la maestra no dijo nada, solo caminaba por la clase. Cuando llegó adonde el niño, le dijo: “¿No quieres hacer un dibujo?”

-Sí- contestó el niño- ¿Qué vamos a hacer?

-No lo sabré hasta que lo hagas- dijo la maestra.

-¿Cómo lo hago?-preguntó el niño.

-Como quieras -dijo la maestra-.

-¿Cualquier color? -preguntó el niño-.

-Cualquier color -dijo la maestra-. Si todos usarais los mismos colores, ¿cómo sabría yo quién hizo qué y cuál era cuál?

-No sé -contestó el niño- y empezó a hacer una flor roja con un tallo verde.


PAUTAS DE DIÁLOGO

1. ¿Por que el niño pequeño dibuja al final una flor roja con el tallo verde?

2. ¿Qué diferencias ves entre las dos maestras a la hora de tratar con el niño? ¿Cual te parece mejor maestra? ¿Por qué?

3. ¿Te parece que el niño era creativo? ¿Por qué?

4. ¿Como se puede conseguir que una personas sea creativa?

5. ¿Crees que, a veces, demasiadas instrucciones pueden ser negativas? ¿Por qué?

6. ¿La libertad tiene que ver con la creatividad? ¿Por qué?

7. ¿La rebelión tiene que ver con la creatividad? ¿Por qué?

8. ¿Siempre hay que hacer caso a quien manda? ¿Por qué?

9. ¿Que le podrían haber dicho al niño para ayudarle a crecer?


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